domingo, 1 de febrero de 2009

Elena e Irene: El del aniversario ( episodio 6)


E : ¿Tú crees que nuestra relación está en crisis?
I: ¿Tú crees que podrías darme un beso, un abrazo y decirme un Te quiero, o un Te echaba de menos?
E: Sí, eso también.
I: ¡Menos mal! Una está fuera cinco días por trabajo y lo último que se le pasa por la cabeza es que su novia la reciba con eso.
E: Bien, pero no te vayas por las ramas. ¿ está nuestra relación en crisis? ¿ya no me quieres?
I: Y..¿eso te lo preguntas por qué...?
E: porque va a hacer un mes que salimos juntas y se supone que habría que celebrarlo, ¿no? Las lesbianas lo celebran todo, ¿ o no? Y tú llevas dias que no tienes tiempo para mí.
I: ¡ahhhh!
E: ¿Eso es todo lo que vas a decirme? Entonces, no me equivoco, ya no me quieres.
I: ufff. Ven,vamos a sentarnos, porque creo que vamos a tener un “momento Elena”.
E: ¿momento Elena? ¿te estás riendo de mi?
Irene sabe que, ante un “momento Elena”, la lógica y la razón no sirven así que agarra a Elena y la besa con toda la intensidad de que es capaz teniendo en cuenta lo cansada que está después de siete horas de vuelo. Acaricia la espalda de su novia, su pelo y la abraza muy fuerte. Cuando Elena empieza a temblar es el momento de empezar a hablar. Irene sabía perfectamente que su novia tenía un manual de instrucciones diferente al resto de las chicas con las que había estado.
I: ¿ me escucharás ahora, y te quedarás calladita?
Elena asintió con la cabeza. Irene producía en ella un efecto sedante y paralizante cuando la tocaba. Era demasiado poder el que tenía sobre ella, pero nada podía hacer contra eso, y ¡anda que no le fastidiaba!
I: Las lesbianas no son diferentes al resto de los seres humanos para las celebraciones. A ver cuando te metes esto en la cabeza. Son las personas, las parejas, las que ponen las reglas de sus celebraciones. No sé qué te ha hecho pensar que ya no te quiero, o que no ibamos a celebrar el primer mes de modo romántico.Simplemente te diré: ¿ tú sabes lo que es darle una sorpresa a tu pareja?
La cara de Elena se iluminó de repente, se soltó de los brazos de Irene y empezó a moverse sin sentido por el salón.
E: ¿una sorpresa? ¿has preparado algo especial para nosotras?
I: Tecnicamente ya no es una sorpresa. Lo sería si tú no hubieras armado este lío y yo pudiera mañana llevar a cabo mis planes como lo planeé.
E: Bueno, puedo fingir que no ha pasado nada....
I: Pero yo no.
E: soy idiota..
I: un poco
E: ¿me perdonas?
I: ¿me queda otro remedio?
E: supongo que sí, pero mejor no pienses en ello.
I: No lo haré. Ahora cogeré mi maleta y me iré a mi casa a dormir.
E: ¿ te has enfadado?
I: No lo sé
E: Te has enfadado...
I: Cuando te comportas así me pregunto que qué he visto en tí, que por qué te quiero, que si soy masoquista.
E: Bueno, tampoco te pases.
I: Elena, no puedes hacer un mundo de cada detalle. Me vuelves loca con tu manera de ser.
E: ¿síii?
I: No de esa manera, y no te hagas la tonta, que me has entendido perfectamente.
E: Ahora que lo he estropeado todo....¿me dices cual era la sorpresa?
I: ¡No! Ahora me voy a dormir a mi casa.
E: Dímelo.
I: No, te esperarás a mañana. Ese será tu castigo, que teniendo en cuenta lo impaciente que eres, no estará mal.
E: Te odio.
I: ummm. Creía que me querías.
E. Te querré cuando me lo digas, o cuando me entere, o cuando haya pasado, pero si no me lo dices, te odiaré.
I: ¡vale! Yo también te quiero. Hasta mañana cariño
Irene cogió su maleta y su portafolios y se marchó. Al cerrar la puerta oyó un “ Te quiero, pero también te odio por tener tanto poder sobre mí”. Sonrió. Mañana sería otro día. Con Elena, la vida era como una montaña rusa. Lo que Elena no sabía era que ella también tenía un enorme y hechizante poder sobre Irene. Si algún día lo descubriese, Irene estaría perdida.
( dos horas más tarde)
I: Sí....¿quién eres?
E: Sabes quién soy. Te sale mi imagen en la pantalla cuando te llamo. Ya es mañana. ¿ me dices cual es mi sorpresa?
I : Son las dos de la mañana! ¿por qué no te duermes?
E: no puedo y lo sabes. Dímelo o me pasaré la noche en blanco. Si no me lo dices, no pararé de llamarte hasta que me lo digas.
I: apagaré el teléfono...
E: ¡no te atreverás!
I : ¿tú que crees?
E: que sí. No importa...
Irene oyó unas llaves en la cerradura y unos pasos que se encaminaban a su habitación.
E: ¿me lo dirás ahora?
Elena se despojó del abrigo. Debajo, sólo su cuerpo desnudo.
I: Está en el cajón de arriba...
Elena se abalanzó al cajón, lo abrió y vió un sobre en su interior. Lo cogió y lo abrió:” Hola cariño. No sé en qué momento encontrarás este sobre, si mientras yo no estoy, intentando encontrar tu regalo, o después de someterme a tortura. En cualquier caso, tendrás que esperar hasta mañana- hoy, quizás- a las 6 de la tarde, en Cádiz, Parador Nacional, para disfrutar de tu sorpresa. Pd: no te olvides del cepillo de dientes, ya sabes que el aliento matutino mata el deseo sexual”
Elena se giró y miró a Irene.
I: Tú te lo has buscado. Te recojo a las doce en tu casa, y ahora, si me perdonas, voy a seguir durmiendo.
E: ¿y no vamos a hacer el amor para celebrar la reconciliación?
I: ¿quieres oir la respuesta?
E: No, ya te la digo yo: No, será tu castigo. ... ¡Pues que sepas que también te castigas tú con eso!

lunes, 17 de marzo de 2008

Elena e Irene (cap. 5): El del día mimoso

Elena: Hola.
Irene: Hola. ¿ Qué tal el día?
E: Bien, algo cansada.
I: ¡ Mua! ¿ Mejor?
E: Sí, mucho mejor.
I: Ven.
E: Voy.
I: Te haré caricias por la espalda y besitos por el cuello y por los hombros...
E: Umm. Guta. Guta.
I: ...luego por la nuca...
E: ¡No! Nuca no que me pone muy nerviosa.
I: Pues en eso consiste, en que te pongas muy nerviosa...pero, gracias por la información.
E: Te lo vas a apuntar y lo usarás en mi contra.
I: Ya lo he apuntado.
E: Tendré que callarme cosas.
I: ¡Noooo! Además, tú no sabes callártelas.Esto, al menos, no sabes.
E: También es verdad... Es mi talón de Aquiles, hablo demasiado.
I: Que sepas que soy buena observadora, sólo hace falta prestar atención a tu respiración y a tu cuerpo. No falla.
E: No he podido reproducir el archivo de voz que me mandaste esta mañana.
I: Necesitas el Quicktime player.
E: ¡ Yo lo que necesito es estar a tu lado, no un programa de ordenador!
I: Ya, pero va bien para los regalitos que te envío...Anda, ven que te abrace fuerte. Siéntate entre mis piernas y pon tu cabeza en mi hombro mientras te acaricio suave como te gusta..
E: Apoyaré mi cabeza en tu pecho para sentir tu corazón latir.
I: Vale, donde tú quieras. Te contaré una historia...
E: Con final feliz.
I: ...y te dejaré escoger si quieres que sea romántica, con sexo o...ufff, hoy estás mimosa.
E: Hoy un poco romántica pero ayer estaba salidísima.
I: ¡Ya! jejeje. Eso también me gusta.
E: Lo siento.
I: ¿El qué?
E: El mail tan descarado que te mandé.
I: ¿por qué? No lo sientas, yo no lo siento.
E: No es mi forma de ser.
I: Pues a mí me gustó. Y me gusta que haya las dos cosas.
E: Vale, lo tendré en cuenta.
I: ¡ Claro! Es bonito. En una buena relación de confianza y amor tiene que haber las dos cosas y no te tiene que dar vergüenza escribir eso.
E: La verdad es que no sabía si poner "hacerte el amor" o "follarte".
I: Yo uso "hacer el amor" para cuando estoy más romántica...
E: Entonces "follarte".
I: ...y "follarte" para cuando estoy "salida" como dices tú.
E: ¿ Qué canción oímos hoy?
I: No sé. Escoge tú.
E: "Verano en la ciudad" de la peli 9 semanas y media.
I: ¿ Y esta?
E: ¿Cual es?
I: "Uno queriendo ser dos", de Noa. Es la primera canción que me hizo pensar mucho en tí.
E: La que yo digo es de Joe Cocker.
I: ¿ La de la escena de la comida?
E: Sí.
I: UMMMM. jejeje. Paciencia.
E: Sabes que de eso no tengo.
I: Conmigo sí. ¿ o no?
E: Ya veremos.
I: Bueno, supongo que dependerá de para qué.
E: En eso tienes toda la razón.
I: Para cuando quieras follar y yo te de por saco para pincharte ...pues como que no.
E: No. Ni hablar.... Y tú conmigo..¿Tendrás paciencia?
I: ¡Pobre de mí!
E: La tendrás. Lo sé.
I: Creo que tengo toda la del mundo aunque me enfadaré contigo muchas veces, eso es algo que tengo asumido.
E: Eso que tienes ganado.
I: ¡ Qué morro!
E: Ya sabes que sí.
I: Bueno, pues sepa usted que cuando me enfade contigo no vengas a hacerme la pelota y menos como la haces tú....
E: Y, ¿cómo la hago? De mala manera
I: ...porque entonces me enfadaré más y peor. Te diré cómo la haces. Cuando sabes que has hecho algo malo esperas y observas y luego empiezas a tantear el terreno...conversación breve y trivial para calcular el nivel de cabreo; si es pequeño vas hablando más, dando vueltas alrededor..
E: ¡Joder! Me conoces bien...
I: ...si es grande te apartas hasta que corra un poco más el aire, y si es muy grande desapareces por si te cae más...
E: A tí no puedo engañarte.
I: Sí que puedes.
E: Se me da bien mentir o no contar la verdad.
I: Y ¿ por qué tienes que mentirme? Eso no lo soporto.
E: Porque en mi trabajo hay que mentir o no contar toda la verdad. Llámalo como quieras.I: Vale, pero no a mí. El trabajo es diferente.Ser sincero y bueno no vale. Ven aquí que te de un beso con lengua.
E: ummmm.
I: Túmbate que quiero más.
E: Más, ¿de qué?
I: De ti.
E: ¿ Quieres que me esté quieta?
I: Eso lo dejo a tu elección pero quiero besarte y sobarte por todos lados y ver tu cuerpo desnudo.
E: Está feo.
I: ¡Calla!
E: ¿ Luz encendida o apagada?
I: Poca luz , la suficiente para ver el contorno de tu cuerpo.
E: Me parece bien, yo también el tuyo.
I: Mucha luz quita romanticismo; el día es menos romántico que la noche para hacer el amor.
E: Hacer el amor de día; ¿eso cómo se hace?
I: ¡ Serás tonta!!
E: ...bueno, ni de noche.
I: Lo haremos por la mañana, después de comer y por la noche
E: Y por la tarde.
I: Y te meteré mano en el cine y en el coche.
E: Joooooo.
I: ...y cuando salgamos a comer juntas, en el baño del restaurante.
E: ¡Ni hablar!
I: Sí.
E: No
I: Sí.
E: No.
I: Sí y ¡ya está!
E: Lo que tú mandes.
I: ...Y en el metro, cuando no es hora punta se puede. Te quedas de pie en los asientos abatibles...
E: Ya, pero no voy a hacer un viaje en metro sólo para meterte mano..
I: ...pasas la mano por detrás y empiezas tocándole el culo a tu novia..
E. ¡Tú estás loca!
I: No, en invierno, con una chamarra largo no se ve nada.
E: ¡Me da igual! A mi no me hagas eso.
I: Vale, pero luego no me pidas que lo haga.
E: No lo haré.
I: Lo haré porque me da la gana.
E: No siempre te vas a salir con la tuya.
I: Cierto, "no siempre". Ven que te doy otro besito.
E: Voy, pero suave y en los labios.
I: Muy suave, rozándolos muy lentamente.
E: Sí, casi sin tocarlos...
I: ...hasta que los abras un poquito y pueda pasar la punta de la lengua por ellos....muy despacio...y luego cogerte el labio superior entre los mios...y luego el inferior...
E: ¡ Pero no me muerdas!
I: Shhhhusssss!!!!! Calla ya! No sé cómo te aguanto cuando te pones así.
E: Tampoco sé yo cómo te aguanto a tí.
I: Así que esas tenemos...
E: Sí, porque me obligas a hacer cosas de casa.
I: Yo no te obligo.
E: Ya sabes que soy un desastre con las cosas de casa.
I: Lo sé. Encontremos un equilibrio entre las dos.
E: Tengo mis reservas sobre eso..
I: ¡ Deja de ser tiquismiquis!
E: ¡No lo soy! A mi me da igual que esté todo tirado por ahí.
I: A mí no.
E: Ese es el problema.Que sé que tú eres de hacer la cama a diario y yo una vez a la semana.
I: Sí pero la verdad es que no me importa hacerla a mí; de hecho prefiero hacerla yo para que esté como me gusta .
E: Yo me tiro encima y duermo, si hace frío me tapo con lo primero que pille.
I: Espero que eso de " lo primero que pille" no me incluya.
E: Si estás al lado, con tu brazo o todo tu cuerpo...pues sí.
I: Arghhh. Mal, muy mal. Eso es muy feo.
E: ¿Por qué?I: Que por qué??
E: Sí, ¿por qué?
I: Pues porque parece que te da igual. Si encuentras antes una manta pues a mi me mandas al otro lado de la cama.
E: Te escogería a ti primero.
I: Sí, claro. Ahora arréglalo. Si es que no sé qué voy a hacer contigo...
E: joooo. Quererme.
I: ¿ Quererte? Te voy a cambiar por un botijo .
E: Seguro que sales ganando, al menos te mantendrá el agua fresquita.
I: Y tú, ¿ cuánto me quieres tú a mí?
E: Mucho.
I: ¿Cuánto es mucho?
E: Como la trucha al trucho.
I: Tu dime eso cuando no quieras hacer el amor y ya verás que pronto me quitas las ganas a mí.
E: Lo tendré en cuenta.
I: Y si pones carita de pez mientras lo dices aún más.
E: Vamos, que eso es lo que tú me harás a mí cuando no te apetezca hacer el amor.
I: Entre otras cosillas, sí. ¿Me vas a hacer algo?
E: Sí, darte un par de azotes en el culo.
I: Tú seguro que me los das con fuerza.
E: No.
I: A mí ya sabes que todo me gusta por delante para que te vea...
E: No. Cuando pases por mi lado en pelotas te daré en el culo para que me mires y te pueda besar..
I: ummmm....Iré con él pegado a la pared...por detrás hay poco radio de acción y eso no me gusta.
E: Lo sé.
I: Oye, ¿ tú no tendrás cosquillas en el trasero, verdad?
E: no.
I: ..o en áreas cercanas a las zonas erógenas...
E: No, con la boquita pequeña...
I: Ays, ¿pero qué he hecho yo para merecer esto? ¿ Tú sabes lo que es estar en plena faena y que de repente se te tronche de risa?
E: Sí, me ha pasado alguna vez.
I: Bueno, ya las encontraré y las señalizaré
.E: Con una chincheta.
I: Pondré : " Sólo tocar cuando quieres dar por saco o conseguir algo" o " Prohibido. Si quieres follar bien no toques. Ni se te ocurra!!!", o algo así.
E: A mí me hace gracia.
I ¿ El qué?
E: Que me andes en esas zonas.
I: Ya lo sé, por eso te ríes. Pero la pregunta es ¿ te mojas y te pones?
E: Sí, depende de cómo me los toques.
I: ummm, entonces lo aceptaré como juego erótico...-festivo, claro.
E: Eso, erótico-festivo.
I: Bien mirado, mientras te ríes yo podré hacer lo que quiera...
E: Me está matando el hombro izquierdo, cambiame de postura.
I: ¿ De la caída de la moto del otro día?
E: Sí.
I: ¿no te lo miraste? Me prometiste que ibas a ir al médico .
E: Sólo me duele cuando estoy mucho rato seguido trabajando o en la misma postura.
I: Y entre mis brazos.
E: Escucha, si lo muevo suena al moeverlo en círculo.
I: ¿que te suena? Eso es que te has hecho algo¿Pero de qué cacharro me he enamorado yo? Anda que no me vas a dar trabajo
E: Sí.
I: ¿Aún estás en garantía? ¿Puedo cambiarte por el botijo?
E: No, se acabó la garantía.
I : Y qué hago yo ahora??
E: No sé, me puedes subastar, igual te dan otro móvil.
I: ¿ Tú crees que si te quiero mucho te arreglarás?
E: Yo creo que sí, al menos lo intentaré.
I: Vale, pues escojo esa opción.
E: Ten en cuenta que lo de la cabeza ya no tiene remedio ...
I:Bueno, pero con un suave masaje en el pelo te anestesio.
E:He conseguido un poco de maría. A ti ya sé que no te gusta.
I: No, pero puedes fumarla tú.
E: Lo haré. También podemos comerla...
I : Si luego se te pone esa cara de tonta que tienes ahora por mí bien.
E: ¿ Me estás llamando tonta?
I: Te quiero. Mua.
E: Y tú, ¿dónde está tu cara de tonta?
I: Guardada hasta que se quite la tuya.
E: pues borro la mía de mi rostro.
I: nooo, porfa, estás muy guapa. Se un poco mimosa, anda.
E: No, saco mi Yo cortante y malhumorado, no te rías de mí.
I: Ven aquí.
E: No. Ven tú si quieres...
I: Ven...porfa...te daré besitos.
E: Que no. Ven tú.
I: Voy yo. ( la abraza, la mira a los ojos, le coje la cara con las manos)...¿Me abrazas?
E: Si quieres...
I: Quiero y si pones tu cara en mi hombro y ronroneas suave como tú sabes...
E: ummm, sí. ( rodea con sus piernas el cuerpo de Irene, esta se levanta y la lleva a la cama mientras se besan en silencio)
I: ¿ te estarás callada mientras te hago el amor?
E: Me estaré muy callada.
I: Quiero que tengas una cosa muy clara mi niña.
E: soy toda oídos.
I: A las dos nos da vergüenza que se burlen de nuestros sentimientos y nos corta mucho así que nunca haremos eso cuando estemos mimosas.
E Te quiero.
I: ¿ por qué lloras?
E: Te quiero
I: Y yo a tí pero no llores, no me gusta.
E: Es tarde para eso.
I: Joder.
E: no sé qué decir.
I: pues no digas nada.
E: ¿Me abrazas hasta que se me pase?
I: Me encantará.
E: ¿Te he dicho que te quiero?
I: Si pero puedo escucharlo otra vez sin problema
E: Igual te aburres de escuchar lo mismo.
I : Correré ese riesgo...

lunes, 11 de febrero de 2008

Las conversaciones de Elena e Irene: Conociéndote un poco más ( cap. 4)

E: ¡Hola!
I : ¡Hola!
E: ¿ qué tal la tarde?
I: Bien, pero hace un frío espantoso. ¿qué tal tú por allí?¿Qué tal el reportaje?
E: El reportaje bien, a punto de terminarlo y volver pero hoy he sudado la camiseta y voy con pantalones piratas.
I : ¿ y eso?
E: Porque hace mucho calor.
I: Ah, pensaba que habías hecho deporte.
E: ¿Yo? ¿Deporte aquí? Ya lo hago cuando estoy contigo. ¿ De qué quieres hablar?
I: Di tú.
E: ¿ Yo? De ti.
I: Dime
E: Empieza tú.
I: No, empieza tú y dime qué quieres saber de mí.
E: ¿ Cómo eres?
I: ¿ Que cómo soy? Ya sabes cómo soy.
E: Físicamente no, es cómo te ves a ti misma.
I: Ufff. Esa pregunta es difícil.
E: En tres palabras.
I: ¿ Tres?
E: Sí, y sin artículos que te conozco.
I: A ver...
E: Eso no cuenta como dos.
I: Es difícil.
E: Eso tampoco.
I: Ya lo se. Calla y déjame pensar. No me estreses.
E: ¡Vamos! Que es para hoy.
I: No puedo definirme en 3 palabras.
E: Sí que puedes.
I: ufff. ¿ Sensible?
E:¿ Preguntas o afirmas?
I: Afirmo. Legal
E: Falta una.
I: Ya lo se pero tengo más de una.
E: Pues elige. Sólo una.
I: No me mandes. ¿ Inquieta? ¿Sensual?
E: Vale. Dije 3. Tres cosas que harías por amor.
I: ¿Por amor?
E: Sí.
I : Déjame pensar. Por amor renunciaría a un poco de mí vida. Por amor sería mucho mejor persona. Por amor del de verdad daría todo lo que hiciera falta. ¿ Qué más quieres saber?
E: Tres cosas que no harías.
I: No renunciaría a ser yo misma. Nunca aceptaría una relación obsesiva que no me dejase espacio y no querría un Nosotras sino un Tú y Yo.
E: ¿ Portàtil o sobremesa?
I: Los dos.
E: Escoge uno.
I: Portátil para poder llevármelo dónde quiera.
E: ¿Coche o moto?
I: Coche.
E: ¿ Siesta o paseo?
I: Paseo.
E: ¿ Bebida con o sin?
I: ¿Con o sin qué?
E: Alcohol.
I: Depende del momento. Un momento romántico con agua, pues, como que no.
E: ¿Sensual o sexual?
I. Sensual porque de ahí se va a lo otro y dura muchooo más.
E: Razón o locura.
I: Cuando amo de verdad, locura.
E: Vale por hoy.
I: ¿ Mi nota?
E: ESto no tiene nota. ES para mi y para mi mente.
I: ¿Conclusiones?
E: No hay, ya te lo he dicho, es para conocerte mejor, sin más. Un sicólogo te analizaría, yo no lo soy y no lo hago.
I: Se te olvidó una cosa..
E: ¿Cual?
I: Cuando respondí Coche, deberías haberme preguntado de qué tipo.
E: jajaja. Te gustan pequeños supongo.
I: No.
E: ¿De qué tipo?
I: Audi 3, Golf, alfa romeo 147...
E: son pequeños...Alfa GT. Me gusta más.
I: En realidad siempre he pensado que me gustaría tener dos coches, uno pequeño para la ciudad y otro grande para viajar cómoda.
E: Pero si me das a elegir me quedo con un Capri 28 turbo. Todo un clásico.
I: Además, no quiero compartir coche contigo. Cada cual el suyo y luego ya decidimos en cual vamos.
E: Yo no te dejo mi coche ni aunque me vaya en ello la vida.
I: Vale, tema aclarado porque yo pienso igual.
E: ¿Tienes carné de moto?
I: No. Ahora no me hace falta para la que yo quiero, me vale con el de coche.
E: Mejor, así seguro que no me coges la moto.
I: Bueno, así te meto mano a tí y ya está.
E: ¿Sabes montar de paquete?
I: Aprendo rápido.
E: Eso espero porque si no, nos pegamos la hostia..
I: Ya imagino. ¿ Qué tal tu rodilla? ¿Y el constipado?
E: La rodilla bien, el constipado no lo acabo de quitar.
I: Cuídate. ¿vale?
E: Supongo que es el aire acondicionado.
I: Dime qué te apetecería hacer esta noche.
E: Veamos. Somos dos así que al mus como que mal, al parchís, aburrido.
I: ZZZZ
E: No estaría mal dormir.
I: Me parece bien. ¿ Qué cama quieres?
E: La mía.
I: Bien, pues entonces yo me voy también a la mía.
E: Podrías venir tú a mi cama.
I : ¿Qué me ofreces?
E: Mi compañía. ¿Te parece poco?
I: Para dormir no necesito compañía, pero sí antes de dormirme. Me gusta un abrazo y una caricia.
E: Siempre pidiendo..
I: ¡Como que tú no recibes!!! Si sabes que te voy a achuchar un rato a tí.
E: Ya lo se. Me tengo que ir. Me llaman.
I: Vale, un beso. Mañana más.
E. Mua. Hasta mañana.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Una mañana cualquiera...

Una mañana cualquiera de un día cualquiera (aunque si puede ser me pido que sea del finde porque hay más tiempo), en un lugar llamado MI CAMA, podría tener lugar una escena parecida a la que a continuación paso a relatar:
Dos bellas mujeres, cuerpos bronceados por el sol, duermen plácidamente muy juntitas. La Mujer 1 se despierta y encuentra su cuerpo atrapado entre los brazos de la Mujer 2, que duerme profundamente aunque la babilla le cae por un lado de la cara (esas cosas, desgraciadamente, suceden en la vida real). La Mujer 1, resignada, pues sabe que a la Mujer 2 aún le queda un rato para despertarse, decide matar el tiempo de espera ocupada en algo para no aburrirse. No son muchas las cosas que la Mujer 1 puede hacer en tan apretada situación y con tan pequeño margen de movimiento; básicamente todo se reduce a observar la cara de la Mujer 2 y a ello se entrega.
La Mujer 2, observa la Mujer 1, tiene rostro ovalado, cejas finas y ligeramente arqueadas, pestañas muy tupidas y también tiene dos hoyitos muy marcados en la cara. La Mujer 2 se mueve ligeramente y sonríe aun dormida, la Mujer 1 piensa que estará soñando con algo bonito y no pudiendo resistir la tentación mete su dedo índice en el hoyito, ahora muy marcado por la sonrisa, de la Mujer 2 que se despierta. La Mujer 1 que sabe que la Mujer 2 se ha despertado por su culpa, inicia maniobra de despiste:
-¿Es esto un lunar? - dice posando su dedo sobre el lunar que la Mujer 2 tiene junto a su nariz...
- Sí, es un lunar.
- ¿Y, esto es un lunar? - dice tocando uno pequeño en el brazo.
- Sí, es un mini-lunar.
- Me gustan los mini-lunares, son difíciles de encontrar.
- ¿Te gusta lo difícil de encontrar?
- Me gusta la búsqueda en si. Encontrar es el premio final.
- ¿Alguna búsqueda en perspectiva?
- Si, una bastante interesante y prometedora.
- ¿Sí?
- Sí, con tu permiso voy a iniciar una prospección por tu cuerpo en busca de más mini-lunares.
- ¿Y qué hago yo mientras tanto?
- Tú puedes intentar que no los encuentre refugiándote entre las sábanas y atrincherándote bajo el edredón.
- Eso es una batalla.
- Será una batalla en toda regla.
- Pues que sepas que esta posición ni caerá ni se rendirá fácilmente.
- Sería una completa decepción si lo hiciera.
De la encarnizada batalla que se libró después prefiero omitir los detalles para no herir la sensibilidad del lector . Tampoco podría decir quien ganó la batalla. Dejo al lector decida el final de esta mi historia como mejor le placiera.

jueves, 5 de julio de 2007

Elena e Irene: la primera vez de Elena ( cap. 3)

- ¿Estás bien?
- Si. Me lo has preguntado 10 veces en media hora.
- ¿Te había contado que gané un concurso de abrazos?
- Sí, y otro de besos. Y añado yo que si te presentas al de "Novia más chula" también lo ganas.
- ¿Crees que soy una chula?
- No lo creo,lo eres y te encanta serlo.
- Bueno...un poquito...pero sólo contigo.
- Más te vale. Me gusta tu chulería.
-Umm. ¿Beso?
-Creo que ya estoy preparada para hacer el amor contigo.-Irene se separó un poco de Elena, se incorporó y la miró a la ojos.
- Puedo esperar el tiempo que necesites.
- No necesito esperar más, hacerlo sólo hará que me ponga más nerviosa. No me da miedo hacer el amor sino hacerlo contigo, con una mujer, no se cómo tocarte.-Irene puso su mano sobre los labios de Elena impidiendo así que continuara hablando. La miró fijamente a los ojos mientras su rostro adquiría un tono más dulce y en su boca se dibujaba una sonrisa.
- No tienes por qué preocuparte de eso. Sólo tienes que dejarte llevar y disfrutar.
- Pero...
- ¡Calla! Ven conmigo.
- ¿Adónde?- Irene se levantó en silencio, cogió a Elena de la mano y la guió al baño
-Vamos a ducharnos.
- ¿Huelo mal?
- Hueles divinamente. Confía en mí. Quítame la ropa y deja que yo te la quite a tí.
-Estoy demasiado nerviosa para eso. ¿Podemos dejar esa parte para la próxima vez?- Irene volvió a sonreir y empezó a desnudarse. Elena hizo lo mismo con la suya, despacio, sentía vergüenza a pesar de que su cuerpo era bonito y bien formado. Irene se metió en la bañera.
- ¡Ven!- le dijo mientras le tendía la mano. Elena la cogió y entró en la bañera.
-Estoy muy nerviosa. ¿ Para qué me has traído aquí? ¿Qué te propones?
- Tranquila. Confía en mi. ¿ Lo harás? - Elena asintió con la cabeza. La visión del cuerpo desnudo de Irene hizo que su cara ardiese y su cuerpo subiese de temperatura. Vestida ya intuía que tenía que ser bonito pero no había imaginado cuanto. Sus pechos tenían el tamaño ideal, ni grandes ni pequeños, con unos pezones pequeños, bien formados; no pudo evitar bajar la mirada y mirarle el pubis, lo tenía muy recortado pero no depilado al cero y formaba un triángulo muy sexy. Irene era perfectamente consciente de que Elena examinaba su cuerpo pero prefirió hacer como si no se diera cuenta, no quería hacer que Elena se incomodase. Podía ver su cara por el espejo, le divertía ver la cara de Elena mientras la observaba, tenía una mezcla de nerviosismo y curiosidad de niña pequeña que la invadió de ternura.
- Dame tus manos. - Elena salió de su ensimismamiento y obedeció. Irene puso gel en ellas e hizo lo mismo con las suyas.
- Imagina que tus manos son esponja sobre mi cuerpo.-Irene acercó su cara a la de Elena y la besó en los labios dulcemente, apenas ejerciendo una leve presión sobre ellos. Sus manos, más expertas en tocar un cuerpo de mujer, se posaron sobre su vientre , al sentirlas, se encogió levemente y un latigazo recorrió todo su cuerpo. Irene continuó besándola, con besos cortos, rozando su cuello, sus hombros mientras sus manos ascendían lentamente, sin prisas, sin pausa y se paraban en sus pechos, los cogían , los acariciaban sintiendo cómo los pezones se erguían y se ponían duros. Elena permanecía inmóvil, aún no había conseguido poner sus manos sobre el cuerpo de Irene. Todo su cuerpo había subido de temperatura, su corazón latía tan desbocado que pensaba que se le iba a salir del pecho. Dejó de besarla, acercó su cuerpo al de Elena, haciendo que sus pechos se rozaran, sus piernas se entrelazasen y toda su piel acariciase la piel de la otra. La abrazó, Elena también la abrazó sintiendo la suavidad de su espalda, el contacto de su piel, su respiración en su oído, su aliento en su cuello. Se besaron, en un beso largo, lento, mientras , por fín las manos de Elena se decidieron a acariciar el cuerpo de Irene quien, despacio, fue empujando a Elena contra la pared, cuando lo hizo, deshizo el abrazo y dejo de besar sus labios para empezar a lamer sus pezones, a meterlos en su boca mientras sus manos bajaban por las caderas, acariciaban los muslos y separaban las piernas de Elena para posar una mano sobre su sexo.Elena cerró las piernas y al hacerlo la mano de Irene apretó su sexo. Irene dejó los pezones, se arodilló y suavemente, empezó a pasar su boca por el pubis depilado de Elena.
- Abre las piernas... -Elena obedeció y sintió la lengua caliente de Irene rozándole el clítoris. A pesar de que le encantaba y que le flaqueaban las piernas apartó la boca de Irene y la obligó a subir, muy sutilmente hizo que fuera Irene quien estaba contra la pared y entonces comenzó a explorar el cuerpo de Irene como esta lo había hecho minutos antes con ella.
- Vamos a la cama.-Irene yacía boca arriba, a su lado, Elena acariaba su piel con una lentitud pasmosa, disfrutando del placer de la suavidad del cuerpo que tanto amaba. Irene ansiaba tocarla y hacerle el amor pero decidió esperar, dejar que Elena se tomase su tiempo, hoy no tendría prisa, sería el día de Elena. Siguió acariciándola hasta que sus dedos y sus ojos empezaron a tener suficiente y su boca necesitó probar cada rincón . Se colocó sobre Irene, la besó en la boca, jugando sus lenguas como tantas otras veces. Irene aprovechó la ocasión y la hizo rodar suavemente para colocarse sobre ella; siguieron besándose, buscando sus lenguas,metiéndolas en la boca de la otra durante largo rato; por fín Irene empezó a besarla por el cuello, pasando su lengua, cálida, despacio. Elena acariciaba su espalda, sus manos se deslizaban despacio hasta llegar al culo, lo agarró, lo sobó. Irene bajó , lamió sus pezones y los mordisqueó, se entretuvo jugando con ellos hasta que estuvieron muy duros mientras las manos, ágiles y ávidas de suavidad acariaban las caderas. Siguió su descenso hasta llegar al vello púbico, lo acarició con los dedos, pasó los labios por el y separandole las piernas empezó a acariciarle con los dedos, había una gran humedad, bajó al cabeza, quería probarlo, pasó la lengua apenas rozando el clitoris, Elena se arqueó y tiró de su cabeza pidiéndole que subiese, lo hizo pero mientras la volvía a besar con un deseo desesperante, entrelazó sus piernas con las de ella, pubis contra pubis, clítoris acariando clítoris y empezó a moverse. Elena la seguía como si lo hubieran hecho mil veces antes, se movían al compás, cada vez más rápido, notaba la humedad creciente en las dos, los jadeos de Elena en su boca mientras la besaba, en su oído mientras besaba su cuello. Dejó de moverse, Elena la miró, Irene no dijo nada y se colocó entre sus piernas, empezó a lamerla de arriba abajo lentamente, después cogió su clítoris entre sus labios y empezó a lamerlo, a veces lo apretaba con los labios, Elena comenzó a mover sus caderas en un ritmo pausado, Irene introdujo un dedo en su vagina y empezó a meterlo y sacarlo lentamente mientras seguía estimulando su clítoris con la lengua, sacó el dedo y metió dos, despacio, entrando y saliendo de ella. Elena comenzó a moverse más deprisa, sus jadeos más fuertes, más intensos. Notó como el cuerpo de Elena se contraía indicandole que había llegado al orgasmo. Notó como temblaba. Suavemente sacó los dedos y su lengua dejó de acariciar el clítoris, ahora demasiado sensible. Subió, le puso a su lado , la abrazó fuerte y la acarició hasta que dejó de temblar.
- ¿ Es así como se lo hacen las lesbianas?
- Más o menos.
- Entonces quiero más.
- ¿Si?
- Bueno, dame unos minutos....

domingo, 24 de junio de 2007

Dame placer

Dame placer y te daré vida. ¿Cuántas veces me dijiste eso? ¿En qué momento pasaste a decir solamente “dame placer”? ¿Dónde empezaron nuestros caminos a separarse? ¿Fue al conocerla a ella cuando decidiste que ella te diera la vida y yo el placer? ¿Fue con alguna de las anteriores? Muchas preguntas para las que ya no quiero una respuesta. Tú aquí, delante, pensando que yo siempre he estado ahí, ajena a todo, fiel, sumisa, esperándote, desesperándome por un beso o una caricia tuya, por darte placer y hacerte feliz cual Geisha. ¡Qué equivocada estuviste siempre! Supe desde el principio que no era la única en tu vida, que había más, pero yo era la única que siempre quedaba mientras ibas dejando corazones rotos por ahí, vidas rotas y sin sentido cuando tu sed de sexo, de placer, de vivir más allá de lo permitido, de cumplir fantasías, de destruirlas a ellas como tú lo estás, muerta por dentro en vida, desgastando tus días hasta rozar el limite, viviendo tu vida a cámara rápida, deseando acabar con ella cuanto antes. Siempre lo supe, aunque cuando llegabas a mi eras la mujer perfecta, atenta, dulce, sensual, siempre pendiente de mí; yo era el reposo del alma en pena, ¿por qué? ¿Qué oscuro secreto guarda tu pasado para que tuvieses que ser dos mujeres en una misma? De nuevo me has citado en una habitación de hotel. Nunca conocí tu casa, yo se que tienes una aunque tú siempre hayas pretendido hacerme creer que no, que tu vida errante no te deja tener una, que los hoteles son tu hogar y que todas tus posesiones caben en un par de maletas.
Me abres la puerta cubierta con una bata desabrochada que deja ver tu cuerpo totalmente desnudo y caminas, copa de vodka en mano, hacia la cama. Siempre te gustó tomar vodka antes de hacer el amor. No creo recordar que hiciéramos alguna vez el amor, si a nuestra manera de hacerlo se le puede llamar así, contigo sobria. Te sientas sobre la cama, apoyas las manos sobre ella y echas tu cabeza hacia atrás mientras abres tus piernas dejándome claro lo que quieres. “Dame placer y te daré la vida” me dices de nuevo después de tanto tiempo. Cierro la puerta y voy desnudándome de camino a la cama. Termino de quitarme la ropa interior frente a ti, tus ojos clavados en mi cuerpo, pero ni te mueves, sé que no quieres hacerme el amor, quieres que Yo te dé placer, no te importa en absoluto mi placer, ¿te importó alguna vez? Sé cómo te gusta que te folle, porque eso es lo que quieres esta noche, placer absoluto para ti y sumisión para mi.
Me acerco a ti, atrapas mi cuerpo con tus manos agarrando mi culo y tu boca se llena con uno de mis pezones, lo lames hasta que está tieso y duro y después lo muerdes haciendo que sangre. No dejas que me retire, lames la sangre e haces lo mismo con el otro. Nunca debí permitirte hacerme esas cosas. Te tumbas sobre la cama y tiras de mí para que caiga sobre ti. Agarras mi pelo con tus manos y me fuerzas a besarte. Siento tu aliento cálido en mi boca, el sabor del vodka en tu lengua y en tus labios, bésame el cuello, lámeme los pezones, me vas ordenando y yo sumisa y servicial lo hago, de nuevo, hoy, muérdelos, y yo lo hago, y paso la lengua por ellos para recoger la sangre que brota para depositarla luego en tu boca, en tu lengua una vez más. Déjame beber de ti, y yo pongo mi sexo en tu boca, noto tu lengua lamiéndolo, disfrutando de su sabor, bebiendo de mí como antes habías bebido tu vodka. Bésame, y yo vuelvo a tu boca, a tu lengua, tragando tu saliva, mi sabor envuelto con los restos del sabor a vodka que aún quedaba en tu aliento. Coge el hielo, y yo lo cojo, lo paso suave por tus pezones, luego mi lengua, caliente y tu cuerpo arqueándose. Baja, y yo comienzo a deslizarlo por tu tripa hasta tu ombligo y noto cómo todo tu vello se eriza. Paro al llegar a tu pubis, paso mi lengua por él, por tus ingles, por tus muslos hacia tus rodillas. El hielo se ha derretido sobre las sábanas dejándolas mojadas y frías. Sigo lamiendo tus piernas hasta los tobillos, chupando cada uno de los dedos de tus pies arrodillada frente a ti, mientras te lamo los de un pie , tu pones el otro sobre mi sexo y lo frotas para que yo siga mojada, para mojarlos de mis fluidos y hacer que luego yo misma lo lama de tus dedos. Me tiendes el vaso de nuevo, cojo un hielo, lo pongo en mi boca y lo paso por tu clítoris y el interior de tus labios. De tu boca sale un quejido, el frío del hielo sobre tu sexo hace que tus labios se hinchen. Empiezas a gemir, quito el hielo de mi boca y paso mi lengua abierta por tu sexo, está fría, hinchada. Me pongo sobre ti, mi sexo, caliente se estremece como si un látigo me hubiera azotado al sentir el contacto del tuyo, frío, helado. Empiezo a moverme sobre ti, mí boca en tu boca, tu lengua dentro de mi boca, tu dedo penetrándome por detrás; me haces daño, no estoy suficientemente lubricada, pero no te importa, no paras al oír mis quejidos. Sólo lo sacas cuando tú estás satisfecha y quieres algo que a mí nunca me ha gustado, me pides que me mee sobre ti, eso te excita más que nada; después me pongo el arnés y te doy por detrás hasta hacer que te corras y lamo tus jugos. Te tumbas sobre la cama, coges tu vodka y bebes. Tu cara ha cambiado, tiene el resplandor de los primeros días vividos a tu lado, cuando te quedabas satisfecha y feliz después de hacer el amor. Cierras los ojos y no ves cómo yo recojo mi ropa y me voy. Quizás los abriste al oír cómo se cerraba la puerta. Quizás. Me visto en el ascensor. Salgo a la calle y empiezo a caminar. Saco mi móvil y pulso rellamada.
- Se acabó. Ya soy libre
- Te espero en casa.
Sigo caminando lentamente, las lágrimas resbalando por mis mejillas. Pienso en ella, a pesar de todo la he amado y la seguiré amando siempre pero ya da igual, al acudir hoy a la cita sólo quería salir de su vida lo antes posible, alejarme de ella, y no soltar esa felicidad que había acudido a salvarme. No me arrepiento de nada de lo que hice por ella, si acaso, me arrepiento de todo lo que no hice por ella. La amaba, ya no, y por amor siempre haré cualquier cosa.

jueves, 21 de junio de 2007

Elena e Irene : somos novias (ep. 2)

- Llegas tarde.
- Ya lo se. Lo siento. No encontraba sitio para aparcar.El camarero se acercó y puso un café expresso sobre la mesa, frente a Irene.
- Te he visto venir y te lo he pedido.
-¿ Cómo sabías que pediría esto?
- Porque siempre pides lo mismo.
- ¡Chica lista! ¿ En qué más te has fijado?
- En muchas cosas. Eres muy ordenada. Siempre vistes totalmente conjuntada, no repites modelo en toda la semana, incluso combinas el reloj y la estilográfica con tu ropa y llevas reloj pero siempre miras la hora en el móvil.
- ¡Para! Me estás asustando.
- ¡Mira!.Me he pasado por "esa" librería para gays y lesbianas del Casco Viejo y he comprado estos libros.
- ¡ Dios mio! ¿Qué es esto? " Guía de recursos para lesbianas"; " Kamasutra lésbico"; "Un momento de indecisión". Pero...
-¡Tengo que aprender y ponerme al día!
- ¿Ponerte al día de qué? No se aprende a ser lesbiana en un libro. Hazme el favor de tirar todo esto a la basura.
- Pues enséñame tú.
- ¿Que te enseñe a qué?
- A ser lesbiana.
- Eso no se enseña. Se es. Se nace. Es un sentimiento. Nada más. Luego cada una tenemos nuestra personalidad.No cambia nada. Tú no has cambiado por reconocer tu lesbianismo...
- Sí que he cambiado.
- No, lo único que cambia es que ahora eres lo que eres y te sientes mejor.
- Bueno, pero yo quiero aprender. Y quiero que tú me enseñes.
- No creo que pueda enseñarte mucho. Mejor cambiamos de tema. ¿Qué tal tu día?
- ¿ Yo te gusto? Tú a mi sí.
- ¡ Joder!
- Es la verdad. ¿ Quieres ser mi novia?
- Dame esos libros.Seguro que esto lo has leído ahí. ¿ Dónde pone lo que tengo que decir yo ahora?
- No lo he leído en ningún libro. ¿ Qué tengo que hacer para que seas mi novia?
- ¿Te va bien conquistarme?
- Me va perfecto. ¿ Cuándo empiezo?
- Oye, ¿tú siempre eres así?
- No. Sólo cuando estoy nerviosa y no se qué hacer.
- Ah, vale
- ¿ Y ahora estás nerviosa?
-Sí, mucho. ¿ Quieres ser mi novia?
- Conquistame.
- Vale. Tu lo tienes fácil.
-¿Si?
- Sí, me conquistaste el primer día. Entonces....¿ somos novias?
-¿ Si te digo que sí dejarás de preguntármelo?
- Sí.
- Somos novias.
- Las novias se besan.
- Te estás quedando conmigo , ¿verdad?
- Sí, un poco. Estás muy guapa con esa cara de susto.
- Algo más que susto empezaba a tener. EStaba a punto de salir corriendo.
- Vale. Pero primero bésame.
- ¿ Estás segura de que quieres que te bese aquí, en mitad de la calle y que te vea todo el mundo?
- Bueno...Si besas tan bien que me puedo desmayar y caerme al suelo porque no eres tan rápida como para cogerme, entonces espero a tener una cama cerca.
- Si te beso...¿ te callarás de una vez?
- No lo sé...
- Mejor te beso.....- y la besó.